Libro de condolencias y libro de homenaje: qué escribir y cómo recordar
Por la redacción de Notre Livre · · 7 min de lectura

Cuando muere una persona, sus seres queridos buscan formas de conservar su recuerdo. El libro de condolencias del funeral suele ser una de las primeras; un libro de homenaje sobre su vida puede ser otra, más adelante.
¿Qué es un libro de condolencias?
Un libro de condolencias, también llamado libro de pésame, se coloca en el funeral, en el domicilio familiar o en internet. Los asistentes escriben su nombre y unas palabras. Para la familia, volver a leerlo supone un consuelo: permite comprobar cuántas personas compartían un vínculo con quien ha fallecido y qué recuerdos conservan de él o de ella.
¿Qué se escribe en un libro de condolencias?
- Breve y afectuoso: «Con todo nuestro cariño y más sentido pésame. Familia García».
- Con un recuerdo: «Recuerdo las tardes de verano en su terraza y su risa tan cálida. Gracias por todo».
- A la familia: «Les deseamos mucha fuerza en estos momentos tan difíciles. Le echaremos mucho de menos».
- De parte de sus compañeros: «Hemos perdido a una compañera muy querida y a una persona extraordinaria».
- Dirigido a la persona fallecida: «Hasta siempre, querido abuelo Juan. Seguiremos contando tus historias».
Un recuerdo personal es lo más valioso que puede escribir. La familia no siempre conoce todas las facetas de esa persona, y precisamente esas historias pueden reconfortarla.
Libro de condolencias, libro de homenaje y libro de recuerdos: diferencias
| Libro | ¿Quién escribe? | ¿Para qué sirve? |
|---|---|---|
| Libro de condolencias | Los asistentes al funeral | Reunir mensajes de pésame y recuerdos breves |
| Libro de homenaje | La familia | Contar la vida de la persona fallecida |
| Libro de recuerdos | Familiares y amigos | Reunir fotografías, textos y recuerdos |
El libro de condolencias en el funeral
El libro de condolencias suele colocarse en la entrada del tanatorio, de la sala del funeral o de la iglesia, junto a una fotografía de la persona fallecida y una vela. Los asistentes firman antes o después de la ceremonia. Muchas funerarias ofrecen un libro sencillo; algunas familias prefieren elegir uno propio, por ejemplo, con una fotografía en la portada.
Cada vez son más habituales los libros de condolencias en línea, por ejemplo, en las páginas web de las funerarias o en los avisos funerarios. Permiten expresar sus condolencias a quienes no pueden asistir. A la familia le puede resultar útil imprimir esos mensajes y guardarlos.
Cómo redactar un mensaje personal
- Indique su nombre y, si no resulta evidente, cómo conocía a la persona fallecida.
- Describa un recuerdo concreto: un lugar, una frase o un gesto.
- Explique qué admiraba o valoraba de ella o de él.
- Termine con un deseo para la familia.
- Evite tópicos como «el tiempo lo cura todo»: rara vez reconfortan.
Ideas para recordar a una persona fallecida
- Colocar una fotografía en un lugar especial de casa y encender una vela en fechas señaladas.
- Preparar una caja de recuerdos con cartas, sus gafas, un reloj o su pañuelo favorito.
- Plantar un árbol en su memoria.
- Reunirse para comer el día de su cumpleaños y preparar su plato favorito.
- Crear un libro de homenaje sobre su vida para sus hijos y nietos.
Un libro de homenaje sobre toda una vida
Un libro de homenaje cuenta quién fue esa persona: su infancia, sus amores, su trabajo, sus peculiaridades y las frases que siguen repitiéndose en la familia. Muchas familias empiezan a crearlo semanas o meses después de la despedida, cuando el dolor inicial deja algo más de espacio.
En Notre Livre, usted cuenta a un entrevistador de IA, a su ritmo y a solas o con sus hermanos, todo lo que recuerda. De ahí nace un libro de homenaje con capítulos sobre la vida de la persona fallecida, escrito en español. El texto se crea con ayuda de IA, que no inventa datos; usted lo lee y corrige todo antes de imprimirlo en tapa dura. La conversación y la primera página son gratuitas.
Si tiene que decir unas palabras en la despedida
Un discurso de despedida suele durar entre 5 y 10 minutos y seguir cinco pasos. Hable antes con familiares y amigos: cada uno conoce una faceta distinta de la persona. Los recuerdos que reúna le servirán también, más adelante, para el libro de homenaje.
- Saludo: quién habla y qué relación tenía con la persona fallecida. Basta con una frase.
- Trayectoria vital: las etapas más importantes, de forma breve, sin intentar contarlo todo.
- Recuerdos personales: dos o tres historias que muestren cómo era.
- Lo que permanece: valores, frases y costumbres que seguirán vivos en la familia.
- Agradecimiento y despedida: a los asistentes, a quienes la cuidaron y a la persona fallecida.